<<Mi nombre es Juan, nací en 1802 y soy Nahua. Trabajo ayudando a mi papá en el campo y a veces lo acompaño a la ciudad a llevar la mercancía para venderla en el mercado. >>
¿Qué comes?, preguntó Toño Troncoso
Mi mamá dice que soy un comelón y, como a todos, me fascina el chocolate. En un día común, me levanto al amanecer y tomo un chocolate caliente con pan. En el desayuno un atole con tortillas. A la hora del almuerzo, cuando voy con mi papá a vender la mercancía, almorzamos en los puestos callejeros: tamales, garnachas o algunos guisos de carne como la ropavieja, que lleva trozos de carne de vaca o de buey, preparados en un sofrito hecho con manteca, cebollas, ajos, jitomate y papas, sazonado con sal y pimienta, comino y clavos. Como dice mi abuela, después de una comida un dulce: frutas glaseadas y galletas con jalea. Para la merienda otra vez chocolate con bizcochos; y a la hora de la cena algún otro guiso con carne de res, cabrito, ternera, cerdo, guajolote o gallina acompañados de frijoles, tortillas y chile.
¿En dónde vas al baño?, preguntó Diego Hano
Cerca de mi casa hay una letrina, es decir, un hoyo en el piso en donde todos los vecinos hacemos nuestras necesidades. Aunque si no hay letrina, pos donde me agarren las ganas. Los españoles utilizan unas tazas grandes conocidas como bacinicas u orinales; una vez llenos, arrojan su contenido por la ventana con una sola advertencia: ¡aguas! Por eso cuando camino por las calles y escucho, ¡aguas!, me pego a la pared para que no me caigan cosas desagradables.
¿A qué juegas?, preguntó Andrés de Pedro
Juego con mis amigos con los soldaditos y caballitos de madera. Hacemos concursos para ver quién baila mejor el trompo o mete más canicas en el agujero. También jugamos con las niñas a las rondas, sí aquellas canciones que se cantan y se bailan haciendo una rueda o en fila india por ejemplo Mambrú.
¿Vas a la escuela?, preguntó Isabel Pliego
Yo no tengo esa oportunidad porque casi ni hay escuelas, y las que hay son para los españoles y para los criollos. Muy pocos de nosotros, los mestizos, tenemos oportunidad de ir a la escuela. Yo tengo un tío que sí fue a una de esas escuelas que tienen los padrecitos; ahí aprendió el catecismo, y le enseñaron a leer y a escribir. A veces trae unos libros grandes, pesadotes, donde dice que está el conocimiento de la humanidad. ¡Y eso ha de ser muchote!
¿Cómo te transportas?, preguntó Paula Hernández
Pos en carreta, a caballo, a pie o sino le pagas a un tameme para que te cargue y te lleve a donde quieras. Para ir más lejos las diligencias son el medio de transporte más utilizado; seguido se les ve en caravana, a veces transportando varias mercancías, y muchas veces a las personas que van brinque y brinque en el interior de las carretas.
¿Cómo iluminaban los caminos y las calles?, preguntó Rodrigo Vázquez del Mercado
Por las noches se ven retebonito las diligencias porque para iluminar su camino usan unas cosas como antorchas que se llaman "hachas de viento".Te cuento: se hacen con sogas de pita envueltas en forma de rollo sobre sí mismas, largas y muy duras, que se impregnan de alquitrán, sebo, grasas o aceite con brea. Haz de cuenta que estás viendo un enorme mechero al que prenden fuego y que, gracias a estos materiales, pues, es difícil que se apaguen. Por eso les dicen "hachas de viento" que por cierto es un nombre bonito ¿no crees? Las calles las iluminan con antorchas colocadas en los muros de las casas, palacios y conventos, además hay una persona a la que llamamos sereno, porque camina por las calles, callejones y plazas vigilando el orden y que las farolas estén encendidas. Por las noches se escucha su pregón: "Las once y todo sereno".
¿Cómo se visten los niños de tu edad?, preguntó Rodrigo Breceda
En mi casa nos vestimos con ropa cómoda. Casi todos los días uso mi calzón de manta y mi camisa, y cuando hace frío me pongo un jorongo de lana calientito que me tejió mi abuela en su telar de cintura. A veces me gusta andar descalzo, pero mi mamá me regaña y hace que me ponga mis huaraches. Lo que sí es una suerte, es que yo pueda usar esta ropa porque los hijos de españoles usan ropa de gente grande con la que no se pueden ni mover, me da lástima ver a las pobres niñas con sus vestidos tan tiesos, sus cuellos almidonados y su cabello muy restirado. Además los niños no pueden echarse a jugar a las canicas en el piso como mis hermanos y yo.
¿Qué pasa cuando te enfermas?, preguntó Santiago Espínola
Si me duele la panza mi abuela me da a tomar hierba de estafiate hervida en agua y cuando me da gripa, gordolobo, raíz de maguey y té de pétalos de bugambilia. Casi todos los remedios los hacemos en casa porque no hay doctor por aquí, sólo viene si alguien está muy grave; como cuando mi hermanito se enfermó de viruela. Cuando mi mamá va a tener un hijo, viene la partera del pueblo, y mi papá siempre se pone muy nervioso porque una de mis tías se murió de parto. Sé que en la ciudad si hay hospitales, y unas monjas atienden a los enfermos.
¿A dónde vas de paseo?, preguntó Ana Lucía Espínola
Los domingos nos vamos a oír misa, y luego mi papá nos compra un dulce de leche. A veces nos quedamos junto al kiosco de la plaza oyendo a la banda de música. Pero cuando más me divierto es en las fiestas de diciembre, porque hay juegos pirotécnicos, repican las campanas, y decoran las calles y casas. Casi siempre hay procesiones en donde sacan a pasear a la Virgen y a mi mamá siempre se le escapan unas lagrimitas mientras nos persigna. En estas fiestas se ponen puestos de comida en la calle y en la plaza venden buñuelos, panes, tamales y atolito.
¿Qué mascotas tienes?, preguntó Patrick Veerman
En la casa tenemos muchos animales: cuatro perros, los canarios de mi mamá, y en el tejado viven las palomas torcazas y colipavas, aunque esas no se dejan agarrar. Por las mañanas nos despierta el Colorado, un gallo bien grandote que se para en la punta del tejaban del corral y antes de que salga el sol nos despierta a todos. Y "por la señal de la santa cruz" ¡a ponerse a trabajar! Todas las mañanas limpio los gallineros y me entretengo viendo a los pollitos correr detrás de su mamá, y a los patos chiquitos que se bañan en los platos de barro. Al fondo están los gansos, pero esos tienen muy mal genio y me dan de picotazos mientras bufan. También hay que dar de comer a todos los animales y abrirles las puertas para que salgan. Pero hay que estar listos para agarrar los huevos que ponen las gallinas, porque cuando una gallina se queda con los huevos en el nido, se pone culeca y después de 21 días nacen los pollitos. Una vez en el corral tuvimos un marranito. Me gustaba hacerle cosquillas con una vara. Era un marranito rosado, güero, güero. Y un día cuando regresé del mandado con mi papá, ya no estaba, mi mamá me dijo que lo llevaron a una hacienda donde había más marranitos. Ese día para celebrar que iba a estar muy contento comimos carnitas.
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