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| <<Mi trabajo es conducir el ferrocarril por los caminos de fierro que atraviesan todo México. Gracias a mi labor he conocido a mucha gente interesante, ya que el ferrocarril a principios del siglo XX es el medio de transporte más rápido para ir de un lugar a otro y que comunica a todo el país. ¿Quieres saber cómo es mi trabajo?, ¿a qué famosos he conocido?, o ¿cómo funciona el ferrocarril? >> |
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¿Cuánta gente podías transportar, qué transportabas y hacia dónde?, preguntó María Cecilia Gigdem R. y Adrian Martínez Serrano Chávez (8 y 9 años) |
¡Uf son muchas preguntas!, ¿por cuál empezaré? A ver, con ésta: ¿hacia dónde iban los ferrocarriles? A principios del siglo XX, ya estaban las rutas más importantes, las que comunicaban a casi todo el país, y no sólo eso, ¡también con el extranjero! Así, la primera ruta que se construyó comunicaba la Ciudad de México con el Puerto de Veracruz, es decir, con la puerta de entrada y de salida de los productos que iban y venían de Europa. Más adelante, esta ruta se convirtió en la Línea Interoceánica, pues unía, como su nombre lo dice, el océano Pacífico con el Atlántico. También contábamos con el Ferrocarril Internacional que unía la capital del país con la frontera con Estados Unidos, logrando que de ahí los viajeros siguieran hasta Nueva York. En estas rutas se transportaba todo tipo de productos, desde comida hasta coches. Además, gracias al ferrocarril comenzó el intercambio de productos entre las distintas zonas del país, por ejemplo, los del sur conocieron las famosas gorditas del norte.
¿Qué cuánta gente podía transportar? Mira, dependía de la ruta y de la cantidad de vagones, así como de su tipo, pues los había de primera, segunda y tercera clases. Los de tercera, que eran los más baratos y en los que más gente cabía, tenían espacio para 40 personas, por lo que más o menos llevábamos más de 200 en cada viaje. |
¿Cómo se vestían los que trabajaban en el ferrocarril?, preguntó Gema Celeste R (6 años) |
Los maquinistas como yo vestíamos una chamarra de mezclilla azul añil y un overol. Fíjate que la fibra de la mezclilla estaba recién inventada, por Levis Strauss; por eso les decíamos los pantalones de Levi o Levi´s. Estos pantalones originalmente se inventaron para los mineros, quienes necesitaban ropa resistente para el trabajo duro; y como el nuestro también lo era, sobre todo en la máquina y en el fogón, pues, entonces, los ferrocarrileros también los adoptamos.
Además del overol o pantalón de mezclilla, llevábamos una camisa de manga larga de algodón, pañuelo rojo al cuello y no podía faltar la gorra de maquinista: larga, a veces bicolor, y muy ligera. Por último, llevábamos un reloj de bolsillo, un silbato y un quinqué. |
¿Durante la Revolución te asaltaban muy seguido?, preguntó Dulce Gabriela R (15 años) |
Más que asaltarme, los ferrocarriles se convirtieron en el medio de transporte de los revolucionarios. Los villistas hicieron de los trenes su hogar, enfermería, bodega, caballerizas; decían que cada tren era una ciudad rodante. Las familias tomaron los vagones como casas y, al parar en el campo o en las estaciones, se acomodaban en los techos o debajo de los vagones para cocinar en los anafres.
Imagínate, Villa tenía un vagón que convirtió en su oficina móvil, pero también se preocupó por los heridos y destinó uno a ¡vagón hospital! |
¿Con qué funcionaban los ferrocarriles y cuánto combustible necesitaban?, preguntó Dulce Gabriela R. y María Cecilia Gigdem R. (15 y 8 años) |
Los primeros ferrocarriles se movían con la fuerza producida por el vapor, es decir, la locomotora arrastraba un conjunto de vagones, utilizando la energía del vapor de agua.
Te explico cómo funcionaban. La locomotora, como cualquier máquina de vapor, utiliza la presión del vapor para producir movimiento. En la locomotora, el combustible era madera o carbón que se quemaba en un horno. El calor producido al quemar estos materiales calentaba una caldera con agua, hasta evaporarla. El vapor salía por un conducto y entraba con gran fuerza a un cilindro donde empujaba un pistón. Finalmente, el vapor salía por una válvula de escape. El movimiento del pistón producido por la entrada y salida del vapor se transmitía a las ruedas del ferrocarril, permitiendo que se moviera.
Por eso, las locomotoras jalaban un vagón lleno de carbón o madera para no quedarse sin combustible a medio camino.
El primer ferrocarril en el mundo fue el que iba de Manchester a Liverpool, en Inglaterra, en 1830. A partir de ese momento, todos los países deseaban tener uno, y el nuestro no fue la excepción, sólo que se tardó varios años en conseguirlo. En México, los primeros ferrocarriles fueron para transporte urbano; sin embargo, el sueño era conseguir comunicar el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México.
Las locomotoras de vapor funcionaron sin competencia hasta la aparición de las máquinas con motor eléctrico o diesel, a mediados del siglo XX. Es por eso que durante los primero 50 años de existencia del ferrocarril, la llegada de estas máquinas era anunciada no sólo por el silbato, sino por la columna de humo blanco que se veía a varios metros de distancia. |
¿A qué personajes de la Revolución conociste durante tus viajes?, preguntó Dulce Gabriela R (15 años) |
Me tocó llevar a Francisco Ignacio Madero, a Venustiano Carranza, a Álvaro Obregón y a muchísimos soldados federales, ya que el ferrocarril fue el medio de transporte por excelencia de la Revolución mexicana, así que muchos personajes se pasearon por nuestros vagones. |
¿cómo le hacías para comer y qué comías durante tus recorridos?, preguntó cristina graciela r. (14 años) |
Por lo general, en esos trayectos desayunaba un chocolate espeso muy caliente, acompañado de pan dulce. En la comida, una sopa de fideos, puchero, albóndigas o cualquier guisado; y de postre, una fruta, frutos glaseados o un dulce de leche. Para cenar, me hacía feliz un plato de frijoles, tortillas y chiles. Toda esta comida la llevaba en unos trastes de peltre conocidos como portaviandas, que se encimaban uno sobre otro. ¡Eran buenísimos! porque podía llevar caldo sin que se derramara y guisados diferentes en cada traste.
En viajes largos, al parar en las estaciones, tanto los trabajadores como los pasajeros podíamos bajar a comer. Aunque los viajeros también podían comer durante el trayecto en el carro comedor, que funcionaba como restaurante y en donde podías comprar tus alimentos. |
¿Quién hacía los trenes y las vías?, preguntó Cristina Graciela R. (14 años) |
Mira, los ingenieros eran los encargados de trazar los planos por donde pasarían las vías del ferrocarril. Ya después, los trabajadores eran los encargados de seguir las instrucciones. Por ejemplo, la vía férrea de México a Veracruz por Orizaba tiene obras de arte, bueno, de ingeniería, de notable mérito y de gran importancia, que hacen honor a los ingenieros que las proyectaron y a los encargados de su construcción. En toda la línea de México a Veracruz y en su ramal de Apizaco a Puebla, se construyeron 10 viaductos, 148 puentes y 358 alcantarillas.
Los gobiernos mexicanos tuvieron como uno de sus principales objetivos la comunicación ferroviaria. Así, al principio del gobierno de Porfirio Díaz, la extensión de las líneas férreas era de menos de 700 kilómetros y para 1910 tenía cerca de ¡20 mil kilómetros! Esto se logró gracias a las distintas compañías que se ocuparon de traer a ingenieros expertos en ferrocarriles y de comprar las maquinarias. Algunas de estas compañías eran: Ferrocarril Central Mexicano, Ferrocarril Internacional Mexicano, Ferrocarriles de Yucatán y Ferrocarril Interocéanico entre otras más.
Casi todas las composturas del ferrocarril, así como vagones, vías y accesorios, se realizaba en dos talleres conocidos como "Casa Redonda", uno en Aguascalientes y otro en Chihuahua. Ambas contaban con talleres de fundición, herrería, carpintería y tapicería, ya que en este lugar reparaban todo lo que necesitaran los ferrocarriles, desde un gancho para ropa hasta los pistones.
Estoy seguro de que este dato te va a interesar. Las primeras vías del tren por las que andaba el pesado ferrocarril de vapor eran de hierro colado, un material muy frágil; después se empleó hierro forjado y finalmente acero, lo que permitió que aumentara su velocidad, de 28 kilómetros por hora a casi 100 para principios del siglo XX. |
¿Tienes alguna anécdota para contarnos?, preguntó María Cecilia Gigdem R. (8 años) |
Creo que la mejor y que recuerdo con más cariño fue la inauguración del ferrocarril que iba de la Ciudad de México a Veracruz. Fui muy afortunado de estar entre los trabajadores de ese primer viaje en tren de pasajeros. En ese entonces era muy joven y todavía no era maquinista.
El 1 de enero de 1872 salió de la inconclusa estación de Buenavista el primer tren, que se componía de varios coches ingleses, y en el último iba el señor presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Ese vagón lo mandó traer Maximiliano de Habsburgo, y en ese mismo se subió años antes Benito Juárez, para inaugurar los tramos que se iban terminando.
Pasamos la noche en Orizaba y el tren llegó al Puerto de Veracruz a las 20:30 horas del 2 de enero de 1873. Las locomotoras rugían y su rugido se escuchaba de uno a otro extremo de la ciudad. En el mar, los barcos que atracaban en el viejo puerto izaban sus banderas, mientras el retumbar de la artillería opacaba los ecos de la música. ¡Había 12 mil personas esperando nuestra llegada! ¡Fue muy emocionante!
Recuerdo que ese día en el periódico Monitor Republicano se escribió una nota que decía: "El gran sueño de esta generación está realizado. ¡Nuestros padres nos saludan desde la tumba, despertando al silbido de la locomotora! Las montañas vírgenes de la América, repiten espantadas los ecos desconocidos del vapor como los estruendos de los volcanes. Una columna de humo será la bandera que atraviese desde nuestras regiones hasta el otro hemisferio. ¡El vapor le da la vuelta al mundo!".
Como verás, fue uno de los días más impresionantes, ya que la inauguración de este tramo marcaba el inicio de la modernidad.
Hay una anécdota que quizá conoces porque es una de las más famosas; pero es muy bonita, aunque triste. Yo no estuve ahí, pero te la voy a contar. Es la del Héroe de Nacozari. Cuenta la historia que el 7 de noviembre de 1907, el maquinista Jesús García, debía conducir carros llenos de pólvora a la mina de Pilares. Sin embargo, por un error, colocaron la dinamita en los vagones que iban junto al fogón, por lo que al saltar una chispa se prendió fuego. Jesús, sin pensarlo, le dijo a los demás trabajadores que se aventaran para salvar su vida, y él aceleró el ferrocarril a la máxima velocidad para alejarlo del pueblo por donde pasaban. Así lo hizo y unos metros más adelante estalló el ferrocarril con Jesús dentro; así salvó la vida de muchas personas y se convirtió en el Héroe de Nacozari. |
¿Quién fue el personaje más importante que viajó en tu tren?, preguntó Miranda Poulette Perez Braña (7 años) |
Ahora sí me la pones difícil. Me tocó trabajar unos años en el ferrocarril presidencial de Manuel González y de Porfirio Díaz, así que llevé a varios miembros de los gabinetes, como al señor secretario de Hacienda, José Yves Limantour, a la ciudad de Torreón; al subsecretario de Instrucción Pública, Justo Sierra, a Guadalajara. Y muchísimas veces a la familia de los presidentes y a ellos.
¡Ah!, también me tocó llevar a Francisco I. Madero cuando escapó de la cárcel de San Luis Potosí ¡disfrazado de maquinista! |
¿En qué cambió la vida la llegada del ferrocarril?, preguntó Emilia (11 años) |
La llegada del ferrocarril significó acortar los tiempos de viaje entre un lugar y otro. Fíjate, antes del tren un recorrido de la Ciudad de México a Veracruz se debía hacer a caballo o en diligencia, y requería de por lo menos cinco o seis días, mientras que en el ferrocarril era sólo de dos días. Antes llegaban agotados por la falta de comodidades durante el viaje y el temor constante de ser asaltados o de contraer el temido vómito negro.
El ferrocarril logró cambiar el comercio, la vida social y política del país; incluso, llegó a ser responsable de la creación de una ciudad. Como sucedió con la villa de Torreón, que después de instalada la estación, se comenzó a poblar y a desarrollarse hasta convertirse en una de la ciudades más prósperas y modernas del Porfiriato; bueno, hasta hoy en día. |
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