<<Me uní a Francisco I. Madero en su lucha por la democracia, luego fui gobernador de Coahuila. Estando en ese puesto, lancé el Plan de Guadalupe en contra de Victoriano Huerta. Me nombraron Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, desde donde defendí las leyes. Fui presidente de México. Me gustaba la historia, ¿Quieres saber más de mi vida? >>
¿Cuáles eran tus temas favoritos de historia?, preguntó Alejandra Ponce, María Cecilia Gigdem R.M., Sandra Chaires Gómez y Ulises Gómez Martínez (11, 8, 13 y 12 años)

Cuando era chico había tres cosas que me gustaba hacer: practicar equitación, contemplar la naturaleza de Cuatro Ciénegas, Coahuila, y leer por horas sobre Historia Universal y de México.

De la historia europea, mi preferida era la francesa; de la mexicana, el periodo de la Reforma. Admiraba a Benito Juárez, y estaba convencido de que después de la muerte de Francisco I. Madero, se necesitaba un nuevo Juárez para defender las leyes, es decir, la Constitución.

¿Cómo fue su infancia, divertida o dura, siendo hijo del coronel Jesús Carranza Neira y María de Jesús Garza?, preguntó Jorge Benítez Martín y Gema Celeste R.M. (15 y 6 años)

Mi papá fue el coronel Jesús Carranza, un liberal que apoyó a Benito Juárez durante la Guerra de Reforma; incluso lo acompañó en su viaje hasta Chihuahua y le prestó una fuerte cantidad de dinero para luchar por la República. Al terminar la guerra, se dedicó a administrar los ranchos que tenía en el municipio de Cuatro Ciénegas, en Coahuila; ahí crecí. Es un lugar maravilloso porque en este valle habitan animales que sólo aquí existen, como la tortuga blanca de caparazón blando, o las dos especies de mojarras, una negra que es carnívora y una blanca que se alimenta de caracoles.

En este lugar hice mis primeros estudios, y desde que aprendí a leer y a escribir, me volví fanático de la lectura; así que durante el recreo prefería más buscar un sitio tranquilo donde poder leer sin que nadie me molestara, que jugar como los demás niños.

Con los años, mis papás decidieron mudarse a Saltillo, la capital del estado, porque querían que tuviéramos mejores estudios. Cuando cumplí 15 años me fui junto con Emilio, mi hermano mayor, a la Ciudad de México a estudiar en la Preparatoria Nacional. Lo triste de la historia es que me vino una enfermedad en los ojos que casi me deja ciego, por lo que tuve que abandonar los estudios, que tanto me gustaban, y regresar al rancho con mis padres. A partir de entonces, me hice cargo de la administración de los ranchos.

¿Por qué moriste? ¿Cuántos años tenías?, preguntó José Vázquez Guaji, Candybel Chayres Gomas, Pedro Escobedo Cerritos, Alondra de la Rocha Cajun, Samantha Abigail, Noé Martínez Martínez, Jovani y Pedro Esparza Dávila (10, 12, 15, 8, 11, 11, 11 y 10 años)
Es una pregunta muy difícil que trataré de responderte. Cuando se acercaba el final de mi periodo presidencial, surgieron algunos candidatos para sustituirme; el más popular era el general Álvaro Obregón, sin embargo, yo apoyé al ingeniero Ignacio Bonillas porque creía que bajo las órdenes de un militar el país no encontraría la paz. Como era de esperarse, Obregón se enojó conmigo y junto con él los militares y algunos gobernadores. El 23 de abril de 1920, lanzaron el Plan Agua Prieta con el que me desconocieron como presidente y nombraron a Adolfo de la Huerta jefe supremo del Ejército Liberal Constitucionalista. Los rebeldes entraron a la Ciudad de México, y yo salí de ahí para trasladar mi gobierno al puerto de Veracruz. En el camino, el tren presidencial fue atacado en Puebla y tuve que huir a caballo con un pequeño grupo de personas; en ese trayecto nos encontramos con un militar que fingió querer ayudarnos y la noche del 21 de mayo de 1920 atacaron la choza en donde dormía. Tenía 61 años.
¿Cuántos hermanos tuviste y cómo se llamaron?, preguntó Carmen Serdán y José Manuel Montoya Morales (12 y 9 años)
Fuimos una familia muy numerosa; fui el noveno de 14 hermanos, así que ya te imaginarás el relajo que era mi casa. Mis hermanos eran: Rosario, Pascual, María Ana, María Ignacia, Pánfila, Úrsula, Cirenia, Emilio, Jesusita, Jesús, María Guadalupe, Sebastián y Hermelinda.
¿Cuántos años tenías cuando fuiste presidente? ¿Qué buenas cosas realizaste?, preguntó Ruth López Terrazas, Dulce Gabriela R. M. y Jessica Chávez (8, 15 y 10 años)

El 1 de mayo de 1917, tomé posesión como presidente de México y tenía 58 años. Para esas fechas ya había entrado en vigor la Constitución de 1917, por lo que traté de gobernar intentando que se cumpliera la ley.

Me tocó vivir la Primera Guerra Mundial, y mantuve la posición neutral de México de no pronunciarnos a favor o en contra de ningún país. Esto fue difícil, pues había países que buscaban nuestra alianza.

¿De qué trata el Plan de Guadalupe y por qué le pusieron así? ¿por qué te llamaban Primer Jefe?, preguntó María Cecilia Gigdem R.M. (8 años)

Después de la renuncia de Francisco I. Madero, Victoriano Huerta asumió la presidencia el 19 de febrero de 1913; ese mismo día me levanté en armas contra su gobierno, pues llegó al poder mediante la traición y su ambición por el poder era insaciable.

Los que nos revelamos en Saltillo fuimos derrotados por los federales y salimos rumbo a Monclova, donde establecería mi cuartel general. El 25 de marzo de 1913, dormimos en la Hacienda de Guadalupe, en Ramos Arizpe, Coahuila. Esa noche redactamos un documento que explicaba las razones por las que nos levantamos en armas y cuáles eran los objetivos; por eso el Plan lleva ese nombre.

El 26 de marzo dimos a conocer el documento en el que se desconocía al general Victoriano Huerta como presidente, a los Poderes Legislativo y Judicial de la Federación, así como a los gobernadores que reconocían a los anteriores; que el Ejército encargado de cumplir nuestros propósitos estaría comandado por mí y que me llamarían Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. También decía que, una vez tomada la Ciudad de México, asumiría el cargo de Presidente interino y convocaría a elecciones.

¿Quiénes fueron tus enemigos?, preguntó Gema Celeste R.M.y Silvia Abigail Corona Luna (6 y 11 años)
Mi primer enemigo fue la falta de democracia, la dictadura en manos de Porfirio Díaz, a la que dimos fin con el movimiento revolucionario encabezado por Francisco I. Madero. Después, cuando Madero fue presidente, surgió otro enemigo: Victoriano Huerta, el traidor que terminó con la vida de don Panchito. Una vez que logramos expulsar del país a Huerta, los revolucionarios comenzamos a tener muchas diferencias entre nosotros. A pesar de que todos los jefes queríamos lo mejor para el país y para los mexicanos, no logramos ponernos de acuerdo en cuál era la manera más conveniente de hacerlo. Las diferentes opiniones y formas de ver el movimiento revolucionario hicieron que nos distanciáramos; eso me pasó con Pancho Villa y con Emiliano Zapata, nos faltó sentarnos a platicar y arreglar nuestras diferencias hasta que lográramos llegar a un acuerdo que fuera bueno para todos.
¿Qué reformas buscabas en la Constitución?, preguntó Cristina Graciela R.M.y María Andrea Rojas Gómez (14 y 15 años)

La Constitución se promulgó el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro. Para darla a conocer entre la sociedad, se imprimieron folletos y unos carteles que pegaron en las calles.

La idea era conservar el espíritu de la Constitución de 1857, aquella que estuvo inspirada en el pensamiento de los liberales como Benito Juárez. Las reformas consistieron en actualizar las leyes para que respondieran a las necesidades de ese momento. Como por ejemplo, el artículo tercero decía que la educación debía ser gratuita y laica, y el 27 se refería al reparto de la tierra como un derecho de los campesinos.

¿Te caía bien Francisco I. Madero?, preguntó Eduardo Martínez Rangel (11 años)

Creo que sí, además, era mi paisano, porque los dos somos del bello estado de Coahuila, él de Parras y yo de Cuatro Ciénegas; pero la verdad es que no siempre coincidíamos en todo. A mí me interesaba mucho un cambio en el gobierno, creía que ya había llegado la hora de que Porfirio Díaz pasara la estafeta a otros jefes. Aunque, aquí entre nos, al principio yo pensé que el mejor candidato para ese cambio y ser el nuevo presidente de México era el general Bernardo Reyes, en quien veía más cualidades de gobernante que en don Francisco. Pero en aquel entonces, las cosas estaban muy difíciles y Díaz había mandado a Reyes a Europa. Al comenzar la Revolución, yo me alié al movimiento maderista, convencido de que podríamos construir un nuevo régimen más democrático y menos autoritario, como había sido el de don Porfirio.

Después, durante su gobierno lo apoyé, y trabajamos muy bien juntos, de hecho, cuando murió me dolió muchísimo.

¿Por qué estuviste en la Revolución?, preguntó Luis Antonio Quintana Chora (11 años)
Porque buscaba la justicia y la igualdad, por eso estaba convencido de que debía hacerse desde una reforma constitucional, para que mediante de las leyes llegara a todos los ciudadanos sin excepción. Por eso se dice que la bandera de mi revolución fue constitucionalista.
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